¡Los nuevos retoños!

Éxodo

Comienzan a acumularse en la superficie del planeta el confeti y los restos de pizza. Los elegidos miramos por la ventanilla hacia las estrellas. Nuestra misión es encontrar un mundo habitable, reproducirnos y perpetuar el futuro de nuestra especie. Los que se quedan se están despidiendo por todo lo alto. Querría bajarme y unirme a... Leer más →

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Indios y vaqueros

El baúl de los juguetes está cada vez más vacío. Al final del día estarán todos desparramados por el salón y me tocará a mí recogerlos porque desde que te empeñas en jugar solo al escondite me echan a mí la culpa. Quién va a ser si no, me gritan. Así que los guardaré y... Leer más →

Superpapis

—Prefiero las ratas guerreras al mago dorado. Valen menos puntos, pero salen más en cada paquete. No había manera de convencerle para que me cambiara ese cromo. Con él acabaríamos la colección. Me había gastado una fortuna y tenía un taco enorme de repes. Él solo tenía una docena pegajosa que iba y venía al... Leer más →

Hijo obediente

Cuando éramos jóvenes íbamos al cine todos los jueves. Sesión golfa. Yo le sisaba el dinero a mamá de la cartera. Amenazabas con chivarte, pero venías. Nos daba también para pipas. Allí los chavales del barrio nos amontonábamos en las últimas filas, ansiosos por que se apagaran las luces. Las mozas más recatadas solo nos... Leer más →

Santiago

Deberías ver las rozaduras de mis talones. Juraría que se ve hasta el hueso. Y fíjate, no me importa, sigo caminando. Claro que yo soy de la vieja escuela. Para mí es un viaje espiritual, una forma de encontrarme a mi mismo. He recorrido estos parajes tantas veces que ya ni recuerdo cuántas. Siempre solo.... Leer más →

Sentido del humor

No seas impaciente y deja que vaya a hablar con el jefe. Como buen bromista sabrá apreciar que lleguemos hasta el final. Al fin y al cabo, tú mismo dijiste que había que darle una lección, que no podía seguir paseándose por la oficina con aquel cargamento de chinchetas y cojines de pedos, que ya... Leer más →

El postre

Era nuestro sueño. Tras derrocar al último dictador, nos subimos al acantilado a tirar piedras contra los barcos que vienen a rescatarnos. Cómo explicarles que no queremos volver a la oficina. Que, de todos los supervivientes de la última cena de empresa, solo teníamos hueco para el jefe.  

Empeñados

Era nuestro sueño, se repetía a sí mismo mientras firmaba por quintuplicado. Nada, ni siquiera el desempleo, podría quitarles la ilusión de comprar aquella casita en las afueras.  

Abuelos

Era nuestro sueño: disfrutar de la vida ahora que éramos libres. Acurrucados en la cama hicimos toda clase de planes. ¿Bailes de salón? ¿Partidita de mus con los amigotes? Me señora tuvo una idea: salto en paracaídas. Me asusté; ya no teníamos edad. Es ahora o nunca, dijo. Rejuvenecidos, hicimos el amor sin dejar de... Leer más →

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