GASTADOS POR LOS BESOS

Publicado en Literautas

Paquita, como me obliga a llamarla desde hace unos meses, se retocó coqueta el moño. Sus manos imprecisas recogieron un mechón de pelo y lo devolvieron a su sitio con la ayuda de una horquilla.
–Y al fin, en un océano de irremediables huesos –recitaba con aire soñador–, tu corazón y el mío naufragarán, quedando una mujer y un hombre gastados por los besos.
–¡Tienes todo un poeta por novio! –exclamé con admiración.
Paquita asintió sin decir nada. Sus ojos claros irradiaban la inocencia del primer amor.
–En realidad creo que lo escribió Miguel Hernández –aclaró en tono confidente con el dedo índice sobre sus labios pidiendo complicidad.
Con unos delicados pasos de ballet se acercó a su cama. La vieja maleta aún estaba abierta. Metió su cajita azul para los dientes y la cerró.
–¿Guardaste el sobre con el dinero? –le pregunté.
Paquita se acercó con aire misterioso, a punto de echarse a reír.
–Lo he escondido aquí. –Y metió la mano en su generoso escote para enseñarme la esquina de un billete de cincuenta–. No creo que la bruja de Mercedes se atreva a registrarme por esta zona.
–¡Oh, vamos, sólo se preocupa por ti!
–¿Que se preocupa por mí? –Paquita, de repente, se enfadó conmigo–. ¿Sabes que le ha dicho al doctor que estoy loca? Me persigue a todas partes con su bote de pastillas hasta que me las hace tragar. ¡Me manda a la cama a las nueve en punto! Y si se entera de mi amor con Pedro seguro que me prohíbe también ir al colegio. Si ella supiera lo que ocurre nada más montar en el autocar… –Una sonrisa picarona se deslizó por la comisura de sus labios.
–¿Y qué vais a hacer cuando os escapéis del campamento?
–Escribirle una carta a Mercedes enviándole recuerdos –contestó desabrida.

De repente, alguien picó con los nudillos a la puerta y antes de que pudiéramos preguntar, Mercedes irrumpió en el cuarto con la nariz erguida de quien busca el aroma de un vicio clandestino. Se quedó unos instantes en silencio, con el ceño fruncido, manteniendo tensa una goma imaginaria antes de decidirse a aflojarla o a lanzarla contra nosotras. Paseó inquisidora su mirada por la habitación hasta que reparó en la maleta. La sangre empezó a latir fuerte en mis sienes y tragué saliva. Paquita, por el contrario, sostenía su mirada con aplomo, desafiándola hasta con cada pestañeo.
–¿Ya has terminado?
–¡Por supuesto que sí! –contestó Paquita, esbozando una sonrisa que no pudo evitar.
–No pensé que fueras a estar tan contenta –dijo entonces Mercedes más como reflexión hecha hacia sí misma que como una incitación a la discusión. Por un momento sus ojos parecieron empañarse con una tristeza indescriptible–. La cena está lista –anunció por fin y cerró la puerta. A medida que sus pasos se alejaban también lo hacía la tensión.
–Si se cree que me voy a comer su brócoli va lista –susurró entonces Paquita y las dos estallamos en una amortiguada carcajada. Me levanté de mi asiento y me alisé el vestido con las manos.
–Habrá que bajar ya –concluí, y abrí la puerta.
–Voy enseguida –me indicó Paquita y vi que aplicaba un poco de colorete en una brocha.
«¡Qué mujer!», pensé para mis adentros al tiempo que sentí a Mercedes galopar por la casa mientras gritaba:
–¿¡Papa!? ¿¡Papá!? ¡Demonios de hombre! ¿Dónde se habrá metido ahora? En esta casa estáis todos decididos a ingresarme en un manicomio.
En ese momento, unos pequeños golpeteos contra los cristales hicieron que Paquita dejara caer la brocha y se abalanzara contra la ventana. La abrió con avidez y se asomó. Al cabo de unos instantes se giró extrañada hacia mí. Sus ojos, ahora sin brillo, volvían a estar grises y cansados.
–Paula, cariño, creo que tu abuelo ha perdido la cabeza. ¿No me está diciendo que nos fuguemos como cuando éramos jóvenes?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s